| El problema de la baja natalidad en Chile y soluciones |
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2008-08-26
Vial, Gonzalo
Me felicito ante esta conversión, tan satisfactoria para quienes HACE MUCHO TIEMPO venimos señalando el problema que ahora denuncia el precandidato, y su gravedad. Actitud, por otra parte, tan valerosa como sorprendente en el precandidato mismo. Pues éste es fundador, alma y motor de la Concertación que nos gobierna hace dieciocho años; ha sido ministro influyente o jefe del Estado durante TODA ella hasta 2006, y aspira a continuar representándola en 2010/20014. Y nunca él u otro personero de la Concertación había manifestado, durante estas casi dos décadas, NI SIQUIERA QUE EXISTIESE UNA POBLACION DEMASIADO PEQUEÑA Y EN TRANCE DE DISMINUIR. Pero... más vale tarde que nunca. Y para ayudamemoria del precandidato y sus expertos, vaya la minuta que sigue, simple, elemental si se quiere, pero quizás útil para quienes entran a considerar el problema en tal estado de virginidad. 1. EL COMIENZO. Esto partió hacia 1967, por una exigencia que hizo la Alianza para el Progreso al Presidente Frei Montalva, si quería que Chile recibiera préstamos de ese organismo: reducir drásticamente nuestro crecimiento poblacional, controlando de modo masivo la natalidad mediante programas anticonceptivos. Tres reuniones de la Alianza (abril a septiembre de 1967) formularon este úkase. Y el Gobierno de Chile lo aceptó. El único en protestar fue Radomiro Tomic. Pronosticó ¡a treinta años plazo! la caída poblacional que vivimos. Irónicamente, dijo que la Alianza había discutido a fondo la reducción de la población... y nada la reducción de los armamentos. 2. APROFA, rama de la IPPF (Federación Internacional de la Planificación de la Familia). Este organismo mundial de control de la natalidad ha sido el alma y el instrumento técnico de la despoblación chilena. Ha trabajado infatigablemente por ella durante más de cuarenta años, celebrando convenios con el ministerio y los servicios de salud. El régimen militar la mantuvo relativamente —sólo relativamente— a raya pero, según ella misma se jactaba hacia 1989, sin lograr romper su coyunda con los organismos de salubridad. Sólo uno que otro golpe demasiado audaz le ha fracasado. Por ejemplo su propuesta de los años ’70, financiada por la IPFF, de esterilizar 8.000 chilenas al año. 3. LA “PANDILLA”. APROFA ha logrado colonizar mentalmente a un grupo relativamente pequeño, pero fanático y resuelto, de funcionarios de los organismos estatales de salud (la “Pandilla”), para los cuales limitar la natalidad ha sido una religión, haciéndola efectiva por todos los medios (algunos ilegítimos, como implantar la T intrauterina a adolescentes sin conocimiento de sus padres) y con el mayor desprecio por sus superiores, ministros inclusive, que no compartieran sus ideas. Y desprecio asimismo por las mujeres pobres, a las cuales prácticamente se ha impuesto la anticoncepción en hospitales, policlínicos y consultorios. 4. La Pandilla y APROFA jamás han discutido con nadie sus objetivos y procedimientos. Partidos de gobierno, sociedades científicas, universidades, ¡aún los consejos de gabinete!... todos en ayunas. Pandilla/APROFA son un poder secreto, un Estado dentro del Estado. 5. Lo único que no previeron APROFA ni la Pandilla fue que su “trabajo” conduciría a la despoblación. Todavía en 1989, APROFA aseguraba: “el crecimiento natural (de la población chilena) es aún muy alto”. El decenio siguiente se derrumbó sin que nadie se diera cuenta. En mayo de 1999 el INE anunció que los chilenos habíamos alcanzado los 15 millones. No era cierto. Sólo logramos esa cifra en 2002. Según los estudios más optimistas (CEPAL), subiremos a gatas hasta los 20 millones (2035), y desde el 2050 BAJAREMOS DE POBLACION. Otro estudio (Adimark) afirma que el 2050 sólo seremos 11 millones. En 1992, el promedio de hijos por mujer chilena era 2,6. El 2003, 1,9. Hoy es entre l,2 y 1,8.según el estrato socioeconómico. 6. Recomendaciones para que los expertos del precandidato estudien el problema poblacional: A) Que su solución sea nacional, ojalá consensuada, y por lo menos discutida y resuelta a la luz del día, y no en los sótanos de la Pandilla. B) Alejar a los teóricos febriles, por ejemplo a quienes quieren convertirnos en una nueva Finlandia, “país pequeño, ultratecnologizado y con un alto estándar de vida” (El Mercurio, crónica citada). Lo malo, entre varias cosas, es que Finlandia tiene una superficie inferior a la mitad de la chilena. ¿Qué haremos con el resto? ¿Arrendarlo? C) Alejar también a los fanáticos de la anticoncepción. Por ejemplo, a la alta funcionaria actual que, en este mismo diario, recomendaba que las mujeres casadas exigieran a sus maridos el uso regular del condón. Medida, por cierto, poco positiva para el auge poblacional. D) Reestudiar el dogma anticoncepcionista, de que las familias reducidas son más prósperas. No parece calzar con la experiencia de quienes conocen el medio popular, ni con el hecho de que los dos millones de indigentes y pobres extremos de la encuesta CASEN 2006, pertenezcan a hogares con menos de dos hijos promedio. E) Proteger y estimular a la familia “con libreta”, la que viene de matrimonio. Ella conduce a que haya más chilenos, adicionalmente mejor criados y formados. Llamar “familia” a cualquier apareamiento, no, aunque denote intensa sensibilidad emocional. F) Por lo menos no tratar, legal y administrativamente, PEOR a la pareja casada que a la conviviente, como sucede hoy en materia tributaria, habitacional, etc. G) Desincentivar el sexo adolescente o promiscuo, que desvalorizan o dificultan el matrimonio. A lo menos, no declararlos normales, inocuos y con una falsa garantía de seguridad, como en las campañas oficiales de educación sexual y prevención del SIDA y del embarazo juvenil. H) Reestudiar las normas legales y administrativas que son abiertamente negativas para el aumento de la población, como el divorcio-repudio por abandono del hogar de tres años, o la esterilización de mujeres casadas y analfabetas, desde los 18 años, sin razón médica, a su sola petición, sin siquiera conocimiento del marido, y obligatoria de ejecutar para los servicios de salud. Estas recomendaciones coinciden en mucho con las que hacen los “reaccionarios”... pero no es a los reaccionarios que se les ha caído la población. ¿Qué? ¿Creo oír un “muchas gracias” de los expertos poblacionales del precandidato? De nada. EL COLUMNISTA MERCURIAL DEL “MIEDO”, al cual se refería mi columna anterior, responde a ese comentario. Reconoce que “cae de maduro” que “el miedo no siempre es malo”. Quedo sorprendido, pues toda su censura a la “Derecha” ha sido la de proceder sólo por miedo respecto a lo que propone la “Izquierda”. Suponiendo que sea efectivo —aunque no lo demuestra hasta la fecha el columnista—, le quedaría una segunda demostración: que ese miedo era “malo”. Tampoco la hace. No es razonable pedir que le creamos todo bajo palabra. Podríamos partir por lo que explica detalladamente esta columna el 12 de agosto .A saber, que los años ’60 y comienzos de los ’70 la “Izquierda” nos propuso mayoritariamente una economía basada en la propiedad colectiva, y políticamente la abolición de la democracia tradicional, para remplazarla por una revolucionaria, marxista-leninista, estilo Cuba. Obviamente se equivocaba, ya que ahora la “Izquierda” rechaza lo que ayer defendía. El domingo un ex GAP y actual “diputado designado” conforme a la Constitución de Pinochet, declara a El Mercurio las diferencias entre “el PS de hoy y el de los años 70”: “Abandonar el marxismo leninismo... Reivindicar la democracia como valor en sí”. Eso sostenía la “Derecha” en aquel tiempo. Tenía razón: su contraria lo reconoce. ¿Fue oposición “por miedo”? ¿Qué importa? La “Derecha” —como dice el columnista— “pronosticaba (entonces) las peores catástrofes” y no “se produjo ningún colapso”. Pero el columnista parece haber olvidado por qué no hubo colapso; se le ha borrado de la mente el 11 de Septiembre de 1973. http://blogs.lasegunda.com/redaccion/2008/08/19/ayudamemoria-para-un-precandid.asp |
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El último ex presidente de la República y hoy precandidato al mismo cargo para 2009 —nos informa El Mercurio, el 10 de agosto— no está preocupado “de la «hojarasca» de la pequeñez política”, sino “pensando en 50 años más”, del “proyecto país” a ese plazo. Y con miras tan elevadas, uno de los problemas que lo inquieta y motiva “sobremanera”, es la desgracia de que Chile sea “un país con poca gente, en especial considerando el envejecimiento creciente y cómo ha aumentado el número de habitantes en Perú, Argentina y Bolivia”.